Muchas veces algunas personas, preocupadas por el rumbo que está tomando nuestra sociedad, se han preguntado qué podrían hacer para cambiar el mundo. Los más pesimistas y conformistas nos dirán sin duda que el mundo no se puede cambiar, y mucho menos por unas pocas personas. Nos hemos rendido y nos dejamos arrastrar por la gran corriente social, sin fuerzas para luchar o pensar en lo que creemos, saturados por las tareas y preocupaciones del día a día. Un camino de autodestrucción aceptado a desgana por todos, pero aceptado.
Todos somos conscientes en mayor o menos medida de que la sociedad capitalista en la que actualmente se basa nuestra civilización, es dirigida por completo por el dinero, el control, las influencias, y que el mando de estos poderes los sustentan unos pocos que sin embargo controlan a todo el resto. Nada puede detener a los poderes económicos, ni las leyes ni la ética. El poder no tiene sentimientos ni mira más que para si mismo en su afán de autoengordarse hasta el infinito. Cada día que pasa son más poderosos y hegemónicos, y nosotros más individualistas y atareados. Entonces, ¿Qué podemos hacer?
Como todo buen estratega, ante la necesidad de batir a un enemigo muy superior a nosotros, hemos de enfocarnos en adivinar sus puntos débiles y en cómo abordarlos afectivamente sufriendo el mínimo daño. La acción violenta sin el uso de la razón solo les dará más excusas para pisarnos y vulnerar nuestros derechos de libertad. Así pues, vamos a ver la manera a mi parecer más efectiva de hacerles dar un paso atrás.
Volviendo a lo dicho anteriormente, el mundo se rige por el poder que da el dinero. Así pues, ya sabemos cual es el pilar que debemos tocar para hacerles caer. ¿Cómo se gana dinero en un sistema capitalista? Mediante la producción y el consumo. De ambos términos, hay uno que está completamente subyugado al otro, y este es la Producción. La Producción sin consumo no tiene sentido, y es el consumo el que da dinero y no la producción, que lo gasta. Nos queda entonces que el pilar básico de los grandes poderes del capitalismo no es otro que el Consumo. Cuando ellos hablan del “consumo” y de los “consumidores”, están hablando de nosotros, de mi y de ti. Nos necesitan desesperadamente.
Antes de hacer ningún movimiento, debemos también conocer cuales son sus principales armas para zafarnos de ellas durante la revolución. Sin duda los medios audiovisuales de comunicación y de información (“desinformación” mejor dicho), junto con las leyes y normativas, nos mantienen a ralla de cualquier intento de tomar un rumbo alternativo al impuesto. Su principal arma; el miedo. El sistema nos mantiene sumisos gracias a las constantes campañas de terror que nos hacen pensar que cualquier alternativa es peor, y que sin ellos no duraríamos mucho sanos y salvos. Una vez lograda la sumisión, nos bombardean con publicidad y con conceptos y guiones de vida a seguir, lo cual nos da unos objetivos y una distracción y ocupación en la que invertimos nuestro tiempo de por vida.
Hablemos de nuestras armas y de como actuar.
En primer lugar es muy importante no creernos lo que nos dicen los medios de ocio e información. No significa que nos estén siempre engañando, pero si que nos cuentan solo las partes de la realidad más superficiales y morbosas, dejando de lado temas de mayor profundidad y trascendéncia que puedan tocar los cimientos de la misma sociedad. Por otro lado, las voces oficiales jamás cuentan más que las verdades que nosotros, los ciudadanos, queremos o esperamos oír.
Es también fundamental no vivir con miedo. Las medidas económicas, las nuevas leyes, la censura, el terrorismo y las guerras son la droga más eficaz para hacernos permanecer dóciles y aceptar sus despropósitos e injusticias. Debemos darnos cuenta de que el mundo, fuera de las guerras y la miséria que nosotros mismo creamos, es hermoso, abundante y lleno de vida. Nuestro planeta nos ofrece todo cuanto necesitamos para vivir sanos, felices y en armonía, incluso siendo tantos como somos o más. El hombre se apodera y reparte injustamente entre los pueblos lo que es de todos por naturaleza. Debemos tomar consciencia de este hecho, es fundamental.
Siendo plenamente conscientes del mundo que nos rodea, debemos saber investigar, ver y actuar contra quienes causan hambre y dolor entre nosotros, destruyen nuestros recursos naturales, y nos obligan a trabajar para ellos a cambio de vendernos nuestro propio mundo envasados a pedazos. Identificados estos “mercados” y sus modus operandis, debemos actuar en su contra boicoteándolos duramente hasta causar su undimiento y desaparición. Si por ejemplo, y haciendo alusión al artículo anterior, sabemos que para producir aceite de palma se recurre a países en los que no hay regulación del medio ambiente, causando terribles devastaciones naturales y la extinción de la vida, preocupémonos de leer las etiquetas de los productos que compramos y descartemos consumir los que hacen uso de este aceite. Si suficientes personas actuamos individualmente para este bien común, esta indústria monstruosa se derrumbará y desaparecerá en un abrir y cerrar de ojos. Este es nuestro poder, sin guerras, sin manifestaciones, sin contradecir leyes, nada, solo un simple cambio en un acto cootidiano de consumo. Cierto es que de algunas cosas dependemos demasiado para renunciar a ellas, como por ejemplo del petróleo para desplazarnos cada día a trabajar, pero es cuestión de empezar por las cosas más pequeñas y asequibles, y veréis como poco a poco el mundo empieza a cambiar. ¿Qué nos cuesta leer el etiquetado de los alimentos que comemos? ¿Qué nos cuesta no cambiar de teléfono móvil cada 6 meses? ¿Qué nos cuesta reciclar nuestros desechos? ¿Qué nos cuesta no comprar madera tropical? ¿Qué… Hay tanto que podemos hacer por tan poco que es increíble que sigamos actuando tan irresponsablemente. Si aún no has hecho nunca ninguno de estos gestos, ya va siendo momento de que te preguntes por qué.
¿Somos esclavos de una élite de asesinos y psicópatas, o somos habitantes libres de este planeta?










